Posted by: cristinardunn | November 5, 2009

Citas de “El Cuento de la Criada”

I

LA NOCHE

CAPÍTULO 1

1. –“En la sala había reminiscencias de sexo y soledad y expectativa, la expectativa de algo sin forma ni nombre. Recuerdo aquella sensación, el anhelo de algo que siempre estaba a punto de ocurrir y que nunca era lo mismo, como no eran las mismas las manos que sin perder el tiempo nos acariciaban la región lumbar, o se escurrían entre nuestras ropas cuando nos agazapábamos en el aparcamiento o en la sala de la televisión con el aparato enmudecido y las imágenes parpadeando sobre nuestra carne exaltada.

Suspirábamos por el futuro. ¿De dónde sacábamos aquel talento para la insaciabilidad? Flotaba en el aire; y aún se respiraba, como una idea tardía, cuando intentábamos dormir en los catres del ejército dispuestos en fila y separados entre sí para que no pudiéramos hablar.” 13-14

           En esta cita, Defred esta recordando un tiempo cuando momentos íntimos todavía eran íntimos. Ella refiere que sexo era una sensación de libertad porque ella tenía la opción de escoger su pareja. No es necesariamente el acto que hace ella sentir nostalgia pero los detalles minúsculos como el rose de los manos o el estado donde pasaba el acto. Ella sigue hablando del presente. Su vida ha cambiado tanto que Defred ya no consigue comprender como funcionaba su vida antes. El mundo del presente es tan opresivo que ha quitado su instinto natural de sexo. Pero la insaciabilidad todavía existe profundamente en Defred y las otras criadas.

2.- “Enseguida bajaban las luces pero nunca las apagaban. Tía Sara y Tía Elizabeth hacían la ronda; en sus cinturones de cuero llevaban colgando aguijones eléctricos como los que usaban para el ganado.” 14

           En esta cita, el lector ve por primera vez como las “Tías” y la sociedad tratan a las criadas. Las Tías “llevaban colgando aguijones eléctricos como las que usaban para el ganado”. Esto gesto físico no solamente muestra que las criadas son guardadas como animales domesticas. También represente la mentalidad del mundo del futuro. No importa que las criadas, como el ganado, sirve el papel más importante (ayudar el ser humano sobrevivir); no merecen las derechas naturales de un ser humano.

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3.-“Ésta es la clase de detalles que les gusta: arte popular,  arcaico, hecho por las mujeres en su tiempo libre con cosas que ya no sirven. Un retorno a los valores tradicionales. No consumir, no desear. Si no consumo, ¿por qué, a pesar de ello, deseo?” 19

Ya descubrimos en el cuento que el mundo en que Defred vive es uno que sigue ideales muy conservativos y religiosos. Estos ideales son diferentes para los ciudadanos; depende de su estatus social. Para Defred y las otras criadas (las quienes son de un estatus social muy bajo) los ideales dictan que ellas tienen que cumplir su misión (reproducir) y no quejarse durante el proceso entero. Cuando dice “¿por qué, a pesar de ello, deseo?” esto muestra que Defred todavía posee características de un ser humano; no importa que limites los demás ponen en ella, nadie puede quitar los deseos y sueños de alguien.

4.- Las flores aún están permitidas. Me pregunto si las demás también tendrán un cuadro, una silla, unas cortinas blancas. ¿Serán artículos repartidos por el gobierno? 20

           Esta cita muestra al lector, de nuevo, como el gobierno suprime los ciudadanos. Cuando explica que “las flores aún están permitidas”, los dice como este hecho es una sorpresa; que tener algo tan común y natural como las flores es, en esta época, no es nada de común ni natural. En perder la libertad de tener algo tan simple como “un cuadro, una silla, unas cortinas blancas”, Defred y las otras criadas han dejado de ser humanas. El gobierno sabe que en nuestro mundo de consumición uno solo tiene que quitar la habilidad de poseer para quitar la identidad de alguien.

 5.- En la cama no se hace nada más que dormir… o no dormir. Intento no pensar demasiado. Como el resto de las cosas, el pensamiento tiene que estar racionado. Hay muchos que no soportan pensar. Pensar puede perjudicar nuestras posibilidades, y yo tengo la intención de resistir. Sé por qué el cuadro de los lirios azules no tiene cristal, y por qué la ventana sólo se abre parcialmente, y por qué el cristal de la ventana es irrompible. Lo que temen no es que nos escapemos –al fin y al cabo no llegaríamos muy lejos— sino esas otras salidas, las que si se posee una mente aguda es posible abrir dentro de una. 20

           Ahora el lector descubre que en esta sociedad NO se preocupa tanto con limitar los aspectos físicas de las vidas de las cridas si no sus mentes. El gobierno sabe que no importa quitar la habilidad de poseer objetos tangibles, tienen que quitar la habilidad de pensar; lo hace esto con el miedo. Defred dice “Hay muchos que no soportan pensar”; el lector sabe que es porque las criadas tienen miedo de realizar la tristeza y supresión de su libertad en sus vidas. En evitar “una mente aguada” el gobierno evita cualquier obstáculo en su camino hasta su último poder.  Hoy en día la preocupación de muchas personas es si el gobierno consigue quitar la libertad de expresión, pero nadie considera la posibilidad de un gobierno que consigue quitar la libertad de pensamiento.

6.- Está sonando la campana que marca el tiempo. Aquí el tiempo se mide con campanas, como ocurría antes en los conventos de monjas. Y, también como en un convento, hay pocos espejos. 21

          

           En esta cita, Defred está comparando la vida de una criada a la de una monja. Esto representa como el gobierno es tradicional porque sigue usando un costumbre viejo. En esta analogía a las monjas vemos que el gobierno no es solamente conservativo pero también muy religioso. Cuando Defred comenta que “hay pocos espejos” esto refleja el tema de la pérdida de la identidad.  

7.- Al pie de la escalera hay un perchero para los sombreros y los paraguas; tiene barrotes de madera, largos y redondeados, que se curvan suavemente formando ganchos, que imitan las hojas de un helecho. De él cuelgan varios paraguas: uno negro para el Comandante, uno azul para la Esposa del Comandante, y el que me han asignado, de color rojo. 22

Esta cita muestra al lector como los estatus sociales son divididos. Algo tan simple como un paragua consigue determinar la vida entera de una persona. Los colores también pueden significar algo. Negro ya relata una imagen oscura y negativo al Comandante. Azul  da una imagen más tranquila y neutral a la Esposa del Comandante. Rojo crea la imagen de sangre (que puede representar la muerte o la reproducción/procreación).

8.- Encuentro a Rita de pie ante la mesa pintada de esmalte blanco. Luce su habitual vestido de Martha, de color verde pálido, como la bata de un cirujano de los tiempos pasados. Su vestido es muy parecido al mío, largo y recatado, pero por encima lleva un delantal con peto y no tiene toca ni velo. El velo sólo se lo pone para salir, pero a nadie le importa demasiado quién ve el rostro de una Martha. Tiene el vestido arremangado hasta los codos y se le ven los brazos oscuros. 22 – 23

           Aquí, uno puede ver que Las Marthas y las criadas tienen las vidas muy distintas. Las Marthas puedan quitarse el vestido y el velo; tienen más libertades que las criadas. Lo más importante de esta cita es que describe la acción de mostrar piel como un pecado. También uno ve la importancia de las criadas porque, aunque son de un estatus más alta “nadie le importa demasiado quién ve el rostro de una Martha”. Esto es porque una Martha no tiene el mismo trabajo vital como el de una criada. Hasta la sociedad y el gobierno reconocen que las criadas son las más importantes en esta sociedad infértil.

9.- …le desagrada el vestido rojo y lo que éste representa. Me considera contagiosa, como una enfermedad o algún tipo de desgracia. A veces escucho detrás de las puertas, algo que antes jamás habría hecho. No escucho demasiado tiempo porque no quiero que me pesquen. Sin embargo, una vez oí que Rita le decía a Cora que ella no se rebajaría de ese modo.  Nadie te lo pide, respondió Cora. De todos modos, ¿qué harías, si pudieras? Irme a las Colonias, afirmó Rita. Ellas tienen alternativa. ¿Con las No Mujeres, a morirte de hambre y sabrá Dios qué más?, preguntó Cora. Estas loca…De todas maneras, ellos lo hacen por nosotras, o eso dicen, prosiguió Cora. Si yo no tuviera las trompas ligadas y fuera diez años más joven, podría tocarme a mí. No es tan malo, y dista de ser lo que se llama un trabajo duro. Ella está mejor que yo, dijo Rita, y en ese momento abrí la puerta. 23 – 24

           Aquí el lector ve la división entre las criadas y las Marthas de nuevo. Las Marthas ven las criadas como alguien muy bajo en la sociedad pero, en realidad, las criadas son las que tienen un estatus social más alto. También oímos un poco sobre la alternativa para las mujeres que no consiguen tener hijos (las Colonias). Por lo menos, las mujeres en las Colonias tienen “alternativa”; en este tiempo cualquier forma de libertad que alguien consigue es algo muy especial y precioso.

10.- Las Marthas saben cosas, hablan entre ellas y hacen correr de casa en casa las noticias oficiosas. No hay duda de que escuchan detrás de las puertas, como yo, y ven cosas a pesar de esos ojos desviados. 25

           Esta cita demuestra como la supresión del gobierno resulta en los ciudadanos usando una forma de comunicación que consiste de puro chismes; pero estos son los únicos “hechos” que las Marthas tienen para que pueden creer en algo. También, uno ve que las Marthas son tan imperfectos como las criadas; en el fin, son todos seres humanos.

11.- Me muero por tocar algo, algo que no sea tela ni madera. Me muero por cometer el acto de tocar. Pero aunque me lo pidieran, aunque faltara al decoro hasta ese extremo, Rita no lo permitiría. Estaría demasiado preocupada. Se supone que las Marthas no fraternizan con nosotras. 25

           Esta cita nos muestra algo muy común entre los seres humanos; el deseo de algo simple en vez de algo materialistico. Normalmente, las personas se preocupan por el hecho de no tener una casa grande o un coche caro. Uno solamente reconoce como es afortunado porque tiene la libertad  de abrazar, besar o tocar otra persona cuando ya no puede. Las vidas de las criadas ya llegaron a un punto que no se preocupan con la libertad de expresión; solamente quieren tocar “algo que no sea tela ni madera” o tener la opción de cumplir un quehacer simple y común como cocinar. Ya no quieren mantener la raza humana entera mientras siguen tratadas como animales.

12.- Tomo los vales que Rita me extiende. Tienen dibujados los alimentos por los que se pueden cambiar: una docena de huevos, un trozo de queso, una cosa marrón que se su­pone que es un bistec. Me los guardo en el bolsillo de cre­mallera de la manga, donde llevo el pase. 26

            En esta cita descubrimos que en vez de dinero, utilizan vales en Gilead. Esto es más un ejemplo del control infinito que el gobierno tiene sobre los ciudadanos. El lector ve esto como algo mal porque la gente esta suprimida pero lo que es interesante es que hoy en día hay muchos gobiernos que usan medidas, como vales, en tiempo de guerra.

CAPÍTULO 3

13.- Salgo por la puerta trasera hasta el jardín, grande y cuidado: en el medio hay césped, un sauce y candelillas; en los bordes, arriates de flores: narcisos que empiezan a marchitarse y tulipanes que se abren en un torrente de color. Los tulipanes son rojos, y de un color carmesí más oscuro cerca del tallo, como si los hubieran herido y em­pezaran a cicatrizar. Este jardín es el reino de la Esposa del Comandante. A menudo, cuando miro desde mi ventana de cristal irrompible, la veo aquí, arrodillada sobre un cojín, con un velo azul claro encima del enorme sombrero y a su lado un cesto con unas tijeras y trozos de hilo para sujetar las flores. El Guardián asignado al Comandante es el que rea­liza la pesada tarea de cavar la tierra. La Esposa del Co­mandante dirige la operación, apuntando con su bastón. Muchas esposas de Comandantes tienen jardines como éste; así pueden dar órdenes y ocuparse en algo. 27

            Esta cita demuestra de nuevo que el gobierno puede quitar la libertad de expresión de las criadas, pero jamás podrían quitar la libertad de pensamiento. Es por eso que Defred describe todo lo que pasa al sus alrededores con tantos detalles; es la única manera que ella consigue se expresar (mismo que sea solamente en su cabeza). También vemos la metáfora de las tulipas y las vidas de las criadas. Ella dice  “Los tulipanes son rojos, y de un color carmesí más oscuro cerca del tallo, como si los hubieran herido y em­pezaran a cicatrizar.” El hecho que las criadas se visten en rojo representa que Defred ve las como lastimadas pero que ya están aceptando sus vidas. Esta cita también muestra que no son solamente las criadas que son suprimidas; son todas las mujeres en la sociedad. Hasta la Esposa del Comandante necesita algo minúsculo como un jardín para sentir de que tienen algo de poder o controle en sus propias vidas.  

14.- Quizás está cosiendo en la sala, con su pie izquierdo artrítico sobre el escabel. O tejiendo bufandas para los Ángeles que están en el frente…. Tal vez sólo sirva para tenerlas ocupadas, para dar sentido a sus vidas; pero yo envidio el tejido de la Esposa del Comandante. Es bueno tener pequeños obje­tivos fáciles de alcanzar.

¿Y ella qué envidia de mí?

No me dirige la palabra, a menos que no pueda evitarlo. Para ella soy una deshonra. Y una necesidad. 28

            De nuevo vemos que no hay tanta diferencia entre las criadas y la Esposa del Comandante; esencialmente son mujeres en una sociedad que celebra los hombres. Una diferencia que si existe es que la Esposa consigue encontrar algo que se hace sentir que tiene algo de controle/poder en su vida; mismo que sea algo minúsculo como “pequeños objetivos fáciles de alcanzar”. La Esposa no habla con las criadas y ve ellas como “una deshonra” para que ella se siente mejor porque hay alguien que está en un estatus más bajo que ella.

15.- No le dije nada. Tía Lydia decía que era mejor no hablar, a menos que te hicie­ran una pregunta directa. Intenta ponerte en su lugar, me dijo apretando las manos y sonriendo con expresión ner­viosa y suplicante. Para ellos no es fácil. 30

            Esta cita muestra un momento muy irónico. Defred es la que no tiene más libertad ni su vida propia. Pero es el Comandante y su esposa que no tienen una vida “fácil” y es Defred que tiene que entender y ponerse “en su lugar”. Muestra que hasta en una sociedad del futuro, los seres humanos siguen queriendo lo que no tienen. También muestra como las personas se hacen sentir mejor convenciéndose a sí mismos que hay otras que tienen una vida peor o más difícil.

16.- Miré el cigarrillo con ansia. Tenía prohibido fumar, así como beber café o alcohol. 31

            Esta cita sirve principalmente para contar al lector lo que las criadas  no pueden consumir (“el cigarrillo…fumar, así como beber café o alcohol”). También muestra como en unos momentos lo que es importante para un apersona son las cosas simples porque en vez de preocuparse con el hecho que es un esclavo, Defred estar consumido con el hecho que no consigue fumar en este momento particular.

17.- Quiero verte lo menos posible, dijo. Espero que sientas lo mismo con respecto a mí…Sé que no eres tonta, prosiguió. ..He leído tu expediente. En lo que a mí respecta, esto es como una transacción comercial. 32

            Ya que esencialmente Defred y la Esposa del Comandante están en la misma posición en la sociedad (porque son mujeres), la Esposa trata con todo su esfuerza para separarse de su criada. Es por eso que la Esposa quiere mantener la relación como una “transacción comercial”; una relación sin emoción o conexión. También vemos que hasta el dueño de Defred admite que antes de ser una criada, Defred era una mujer inteligente con una buena vida.   

18.- En cuanto a mi esposo, dijo, es nada más y nada menos que eso: mi esposo. Quiero que esto quede absolutamente claro. Hasta que la muerte nos separe. Y sanseacabó. 33

            Aunque en esta sociedad las mujeres que consiguen tener hijos se convierte una criada todavía existe el sentimiento natural de las mujeres; el de que si es infértil no es una mujer real. Por eso, la Esposa del Comandante se siente amenazada porque Defred consigue embarazarse. No importa que  Defred sea una “transacción comercial”, según la Esposa ella consiguiera el Comandante sin dificultad.   

Capitulo 4

19.- Al menos una cosa no ha cambiado: el modo en que los hombres cuidan los coches buenos. 35

            Vemos como las vidas de los hombres no han cambiado tanto como las de las mujeres. Ellos todavía consiguen disfrutar loas cosas simples en la vida. Esto también puede ser una nota en el hecho que la vida en esta sociedad es tan suprimida que la única cosa que los hombres todavía tienen para disfrutar o distraerse de todo es el cuidado del los coches.  También parece que Defred se siente mejor que alguna cosa no ha cambiado (mismo que sea algo que no se afecta).

20.- Él vive aquí, en la casa, encima del garaje. Pertenece a una clase social baja; no le han asignado una mujer, ni siquiera una. 36

—Bendito sea el fruto —me dice, pronunciando el salu­do aceptado entre nosotras.

—El Señor permita que madure —recito la respuesta aceptada.

            Descubrimos que esta sociedad acepta poligamia cuando dice “ni siquiera una [mujer]”. De nuevo vemos como la mujer es referido como un objeto o una posesión. Cuando los dos personajes dicen “Benito sea el fruto…El Señor permita que madure” muestra como esta sociedad está basada alrededor de la religión, Dios, y la reproducción. Lo que es interesante es que están tan preocupados con la reproducción pero tratan las únicas mujeres que consiguen reproducir como animales o esclavos.

21.- Nos volvemos y pasamos junto a las casas, en dirección al centro de la ciudad. Se supone que es para protegernos, aunque es una idea absurda: ya estamos bien protegidas. La realidad es que ella es mi espía, y yo la suya. Si alguna de las dos comete un desliz durante uno de nuestros paseos diarios, la otra carga con la responsabilidad. 38

Esta cita muestra la  supresión de libertad en las vidas de las criadas. Defred ni consigue hacer compras sola, si no en parejas. El gobierno usa un tipo de propaganda y declara que es por protección. Defred sabe que es una manera para espiar a sus compañeras. El lector puede ver el control que el gobierno tiene en esta sociedad.

22.- Detrás de la barrera, junto a la estrecha entrada, nos esperan dos hombres vestidos con el uniforme verde de los Guardianes de la Fe, con penachos en las hombreras y la boina que luce dos espadas cruzadas encima de un triángulo blanco. Los Guardianes no son soldados autén­ticos. Les asignan tareas de vigilancia y otras funciones de lacayos, como cavar la tierra en el jardín de la Esposa del Comandante, y son tipos estúpidos o mayores o inválidos o muy jóvenes; y además están los Espías de incógnito. 39

Vemos aquí de nuevo que esta sociedad es muy religiosa porque utilizan “Guardianes de la Fe”. Descubrimos que los Guardines de la Fe espían por el gobierno. Ellos investigan y recuentan todo los acontecimientos de Gilead. El gobierno es muy inteligente en  “tipos estúpidos o mayores o inválidos o muy jóvenes” para que nadie descubre quien es un espía en realidad.

23.- semana pasada, aquí mismo, le dispararon a una mujer. Era una Martha. Estaba hurgando en su traje, bus­cando el pase, y ellos creyeron que iba a sacar una bom­ba. La tomaron por un hombre disfrazado. Ha habido varios incidentes de este tipo. 40      

Ya sabíamos como  los ciudadanos tenían miedo del gobierno, pero aquí vemos como el gobierno tiene miedo de sus propios habitantes; son capaces hasta de matar una mujer sin evidencia concreta porque ella posiblemente presenta una amenaza a ellos.  Vemos como las Marthas no tenían casi nada de valor en la sociedad.

24.- Cuando me devuelve el pase, el del bigote de color melocotón inclina la cabeza intentando echar un vistazo a mi Cara. Levanto un poco la cabeza, para ayudarlo; me mira a los ojos, yo miro los suyos y se ruboriza. Su rostro es alargado y triste, como el de un cordero, y tiene los ojos enormes y profundos, como los de un perro… un spaniel, no un terrier. Su piel es blanca y parece malsanamente frágil, como la piel de debajo de una costra. Sin embargo, imagino que pongo la mano sobre esta cara descubierta. Es él el que se aparta.

            Contacto entre personas de sexo diferente está prohibido en Gilead; y vemos como los ciudadanos siguen esta regla en la reacción de los dos personajes. Los dos estaban sorprendidos y en shock cuando vieron la cara del otro. También vemos como las criadas sientan falta de la atención física; Defred esta atraída a ese hombre que ella describe en una manera negativa.  

25.- Esto es un acontecimiento, un pequeño desafío a las normas, tan breve que puede pasar inadvertido; pero estos momentos son una recompensa que me reservo para mí misma, como el caramelo que, de niña, escondí en la parte de atrás de un cajón. Momentos como éste son una posi­bilidad que se abre, como una diminuta mirilla. 41

            La atención física ya es algo tan raro e incomún para las criadas que en el evento de conseguir la una tiene que tratarlo como una memoria preciosa.  Se sienten la misma felicidad que tenían cuando todavía procesaron la libertad de esconder algo; de tener algo en su vida que era propio suya y de mas nadie.  

26.- Cuando las furgonetas llegan a un puesto de control, les hacen señas para que pasen sin detenerse. Los Guardianes no quieren correr el riesgo de registrar el interior y poner en duda su autoridad. Al margen de lo que piensen.

Si es que piensan, aunque por su expresión es impo­sible saberlo.

Lo más probable es que no piensen en nada promiscuo. Si piensan en un beso, de inmediato deben pensar en los focos que se encienden y en los disparos de fusil. En rea­lidad, piensan en hacer su trabajo, en ascender a la cate­goría de Angeles, tal vez en que les permitan casarse y, si son capaces de alcanzar el poder suficiente y llegan a vie­jos, en que les asignen una Criada sólo para ellos.

El del bigote nos abre la pequeña puerta para peatones, retrocede para hacernos sitio y nosotras pasamos. Sé que mientras avanzamos, estos dos hombres —a los que aún no se les permite tocar a las mujeres— nos observan. Sin embargo, nos tocan con la mirada y yo muevo un poco las caderas y siento el balanceo de la falda amplia. Es como burlarse de alguien desde el otro lado de la valla, o pro­vocar a un perro con un hueso poniéndoselo fuera del alcance, y enseguida me avergüenzo de mi conducta porque nada de esto es culpa de esos hombres, son demasiado jó­venes.

Pronto descubro que en realidad no me avergüenzo. Disfruto con el poder: el poder de un hueso, que no hace nada pero está ahí. Abrigo la esperanza de que lo pasen mal mirándonos y tengan que frotarse contra las barreras, subrepticiamente. Y que luego, por la noche, sufran en los camastros del regimiento. Ahora no tienen ningún desahogo excepto sus propios cuerpos, y eso es un sacrilegio. Ya no hay revistas, ni películas, ni ningún sustituto; sólo yo y mi sombra alejándonos de los dos hombres, que se cuadran rígidamente junto a la barricada mientras observan nues­tras figuras. 42-43

            Vemos aquí que los guardias también tienen deseos y metas en sus vidas; por ejemplo tener por lo menos una mujer. Pero solamente consiguen tener esperanza para el futuro, no para el presente. Nos muestra una característica común de los humanos cuando las criadas se sienten mejor. Se sienten mas poderosas porque consiguen hacer un hombre sentir de esta manera (algo que todas las mujeres encantan; así vemos que las criadas todavía son mujeres verdaderas).

CAPITULO 5

27.- Alguna vez vivieron aquí médicos, abogados, profesores de universidad. Pero ya no existen los abogados, y las uni­versidades están cerradas. 45

            Inicialmente uno piensa que no hay la necesidad de abogados o profesores en esta sociedad; pero vemos que es que el gobierno esta tratando eliminar las intelectuales. El gobierno no quiere que los ciudadanos aprenden como pensar por si mismos.

28.- …otras con vestidos de rayas rojas, azules y ver­des, baratos y modestos, prueba de que son las mujeres de los hombres más pobres. Las llaman econoesposas. Estas mujeres no están divididas según sus funciones, tienen que hacer de todo, si pueden. De vez en cuando se ve alguna mujer totalmente vestida de negro, lo cual significa que es viuda. Antes se veían más viudas, pero parecen estar extinguiéndose. 46

En esta cita nos muestra las clases diferentes entre las mujeres. Las “econoesposas” son las mujeres de los hombres pobres, que no pueden tener las Marthas y las Criadas. Por eso esa clase de mujeres tienen que cumplir todas las funciones de las otras dos clases. De nuevo vemos como la mujer es un objeto; una posesión que uno se utiliza para los diferentes quehaceres.  También describe como todas las mujeres son separadas por color de vestido: por ejemplo, las viudas usan negro.

29.- Ahora caminamos por la misma calle, de a dos y de rojo y ningún hombre nos grita obscenidades, ni nos habla, ni nos toca. Nadie nos silba.

Mientras esperamos en doble fila, se abre la puerta y entran otras dos mujeres, ambas vestidas de rojo y con la toca blanca de las Criadas. Una de ellas está embara­zada; su vientre, bajo las ropas sueltas, sobresale triun­fante. En la sala se produce un movimiento, se oye un susurro, algún suspiro; muy a nuestro pesar, giramos la cabeza descaradamente para ver mejor. Sentimos unos de­seos enormes de tocarla. Para nosotras, ella es una presen­cia mágica, un objeto de envidia y de deseo, de codicia. Ella es como una bandera en la cima de una montaña, la de­mostración de que todavía se puede hacer algo: nosotras también podemos salvarnos. 49

            “En la sociedad con cual el lector esta acostumbrado,  los hombres frecuentemente hacen algo (como silbar) para llamar la atención de una mujer que esta pasando. Cuando Defred dice “Nadie nos silba”, vemos que esta interacción ahora es prohibida. Las criadas ven a otra Criada que esta embarazada. Defred dice que para ellas esto es algo estupendo. En ver su propósito, ellas pueden salvarse de la supresión que enduran todos los días. Perdieron la interacción con los hombres pero consiguen encontrar algo que las deja con algo como esperanza.

30.- Pero sentía un escalofrío, y luego culpa por haber sido tan imprudente. Era verdad, yo lo daba todo por sentado, en aquellos tiempos confiaba en la suerte. 52

31.- …Son turistas…Hacía mucho tiempo que no veía mujeres con faldas como éstas. Les llegan exactamente debajo de las rodillas, y por debajo de las faldas se ven sus piernas casi desnudas con esas medias tan finas y llamativas, y los zapatos de tacón alto con las tiras pegadas a los pies como delicados instrumentos de tortura. Ellas se balancean, como si llevaran los pies clavados a unos zancos despare­jos; tienen la espalda arqueada a la altura del talle y las nalgas prominentes. Llevan la cabeza descubierta y el pelo al aire en toda su oscuridad y sexualidad; los labios pinta­dos de rojo, delineando las húmedas cavidades de sus bocas como los garabatos de la pared de un lavabo público de otros tiempos.

Me detengo. Deglen se para junto a mí y comprendo que ella tampoco puede quitarles los ojos de encima a esas mujeres. Nos fascinan y al mismo tiempo nos repugnan. Parece que fueran desnudas. Qué poco tiempo han tarda­do en cambiar nuestra mentalidad con respecto a este tipo de cosas.

Entonces pienso: yo solía vestirme así. Aquello era la libertad.

Occidentalización, solían llamarle. 52 – 53

            En esta cita vemos como Defred y Deglen ven y observan a las turistas. Vemos como su pensamiento ha cambiado hasta el punto que se sienten desgana hacia ellas. Se sienten así por causa de la manera en que están vestidas con faldas, pelo suelto, y cara pintada (que es tan diferentes a ellas). El lector ve que lo que se sienten más es envidia y  fascinación. Están pensando en el tiempo cuando podrían tener la libertad de vestirse como quisieran el color que quieran. Viendo esas turistas las acuerdan de la supresión en que viven. Esas turistas y su fascinación con las criadas nos muestran que todo el mundo no es como Gillead.

32.- También me cuido muy bien de decir que sí. Recato e invisibilidad son sinónimos, decía Tía Lydia. No lo olvidéis nunca. Si os ven —si os ven es como si os pene­traran, decía con voz temblorosa. Y vosotras, niñas, de­béis ser impenetrables. Nos llamaba niñas. 53 – 54

            Esta cita nos muestra el miedo en que las criadas viven. Ni pueden hablar de ese miedo por causa del miedo de que el gobierno vaya a hacer algo horrible a ellas. Defred describe como las criadas solamente deben mover la cabeza para comunicar. La falta de la libertad de simplemente hablar muestra como esta sociedad es extremamente suprimida.

CAPÍTULO 6

33.- La iglesia es pequeña, una de las primeras que se erigie­ron aquí, hace cientos de años. Ya no se usa, excepto como museo. En su interior se pueden ver cuadros de mujeres con vestidos largos y lánguidos, tocadas con sombreros blancos, y de hombres respetables, de rostro serio, vestidos con trajes oscuros. Nuestros antepasados. La entrada es libre. 58

            El hecho de que una iglesia es ahora un museo, nos muestra que esta sociedad no da la libertad de religión a sus ciudadanos. No hay la opción de encontrar sus propias creencias; solamente hay la opción de creer en el gobierno. En la iglesia, Defred describe unos cuadros de “Nuestros antepasados” (los padres y las monjas). Antes pensamos que la religión era el aspecto mas importante pero ya vemos que el gobierno es la religión de esta sociedad.

 

34.- El Muro también tiene cientos de años de antigüedad, o por lo menos más de un siglo. Al igual que las aceras, es de ladrillos rojos, y alguna vez debió de ser sencillo, aunque hermoso. Ahora las puertas están custodiadas por centine­las, y encima de ellas hay unos horribles focos montados sobre postes de metal, alambre de púas en la parte infe­rior y trozos de cristales en la parte de arriba. 59

            El Muro atrae las criadas mucho. Ellas saben que detrás del Muro existe algo que atrae su curiosidad. Siguiendo el patrón de la sociedad está prohibido cruzar el Muro. Lo ve esto por las medidas de seguridad que Defred describe. En este punto, el lector se envuelve más en la historia porque también se quedo curioso por lo que está detrás del Muro.

35.- Junto a la entrada principal hay otros seis cuerpos col­gados del cuello, con las manos atadas delante y las cabe­zas envueltas en bolsas blancas ligadas por encima de los hombros. Esta mañana temprano deben de haber hecho un Salvamento de Hombres. No oí las campanadas. Quizás ya me he acostumbrado a ellas.  59 – 60

            Estos hombres, que son descritos en “un Salvamento de Hombres” son los que han intentado escapar,  los han matado, y los están “colgados” en la puerta. Ellos son un tipo de  advertencia a los otros ciudadanos. Cuando Defred dice “Quizás ya me he acostumbrado a ella”, está hablando de la “salvación” de los hombres. Esto muestra como estos eventos son comunes. Vemos como Gilead (una sociedad que antes pensábamos que era muy religiosa) es violenta.

36.- Lo peor de todo son las bolsas que envuelven las cabe­zas, peor aún de lo que serían las caras mismas. Con ellas, los hombres parecen muñecas a las que todavía no les han pintado la cara; o espantapájaros, que en cierto modo es lo que son, porque están puestos para espantar.  60

            Estos hombres sirven el propósito de advertir y espantar a los ciudadanos. Quieren espantarlos para que no entren el Muro. Esconden las caras y “parecen muñecas a las que todavía no les han pintado la cara” porque no importa quienes son, si no lo que hacen. Nos muestra de nuevo como funciona en Gilead: las personas se definen por lo que hacen no por quienes son.

37.- Según nos han dicho, estos hombres son como crimina­les de guerra. El hecho de que su actuación fuera legal en aquellos tiempos no representa ninguna excusa: sus deli­tos tienen efecto retroactivo. Cometieron atrocidades, y de­ben servir de ejemplo a los demás. Aunque prácticamente no es necesario En estos tiempos, ninguna mujer que esté en sus cabales intentaría evitar el nacimiento de una criatura, si fuera tan afortunada como para concebirla.  61

            Los crímenes de estos hombres son referidos como “Criminales de guerra”. Son crímenes de traición a su país. Los crímenes pudieron haber considerado ‘legales’ antes de este gobierno y esta sociedad. De nuevo vemos como el gobierno trata de mantener control sobre la sociedad y continuar suprimiendo los ciudadanos.

 

III

LA NOCHE

CAPÍTULO 7

38.- La noche es para mí, me pertenece; puedo hacer lo que quiera, Siempre que me quede callada. Siempre que no me mueva. Siempre que me estire y me quede inmóvil… Pero la noche es para mí. ¿A dónde podría ir?  67

            Las criadas son las posesiones de todos los demás durante el día que hasta sus pensamientos no son propios suyos.  En la noche, ellas si pueden pensar, sonar, usar sus imaginaciones; pueden ser individuales. Pero de nuevo es todo psicológico; es todo en sus mentes. Mientras todos sus dueños duermen ellas pueden sentir satisfechas son el hecho que tienen por lo menos uno momento cuando consiguen un poco de libertad. Ya que no tienen mucho en sus existencias suprimidas, esos mementos son los más preciosos que tienen y que van a tener por todo sus vidas.

39.- Pero había algunas mujeres quemando libros… Entre las mujeres también había algunos hombres y pude ver que en lugar de libros había revistas. Debían de haber echado gasolina, porque las llamas eran altas, y luego empezaron a tirar revistas que sacaban de unas cajas, sólo unas pocas por vez. Algunos de ellos cantaban; se acercaron algunos curiosos… La mujer me entregó una de las revistas. En ella vi a una mujer bonita, sin ropa, colgada del cielo raso con una cadena atada a sus manos. La miré con mucho inte­rés. No me asustó. Creí que se estaba columpiando, coma hacía Tarzán con las lianas en la televisión… Arrojé la revista a las llamas. El aire producido por el fuego hizo que se abriera; se soltaron enormes copos de papel y salieron volando por encima de las llamas, lleván­dose las diferentes partes de los cuerpos femeninos y convirtiéndolos en negras cenizas ante mis ojos.  68 – 69

            En esta cita descubrimos que el gobierno ha quemado las revistas que muestra mujeres desnudas o algo que no es “puro” o religioso. Vemos como todo ha sido prohibido hasta algo tan pequeño como las revistas. Esto muestra la paranoia del gobierno porque ni confía en el poco poder que las revistas tienen en el público.  Algo interesante aquí es la inocencia de Defred. Ella no ve nada malo con la revista. Esto muestra como su vida vieja todavía afecta su pensamiento hoy en día.

40.- Me gustaría creer que esto no es más que un cuento que estoy contando. Necesito creerlo. Debo creerlo. Los que pueden creer que estas historias son sólo cuentos tienen mejores posibilidades.  70

            Vemos el deseo de Defred de escapar de esta vida. Ella sabe que arreglar el malo en su vida no es tan simple porque el problema es su vida y la sociedad. Ella siente que no tiene nada de poder sobre la sociedad y por eso, no tiene manera de escapar. En creer en el cuento ella puede evitar de realidad horrible, ella tendrá esperanza. En este caso ella seria de acuerdo con el pensamiento que “la ignorancia es felicidad.”

41.- Contando, más que escribiendo, porque no tengo con qué escribir y, de todos modos, escribir está prohibido.  71

            Esta muestra un tipo de escape de las reglas de la sociedad para Defred porque ella consigue contar su historia sin quebrar ninguna regla (oficialmente).  Vemos la realidad triste en que ella vive y por eso el lector piensa que ella tiene razona en hacer esto: tiene razón en querer vivir su vida en un mundo de fantasías.

IV

LA SALA DE ESPERA

CAPÍTULO 8

42.-  En el Muro hay tres cadáveres nuevos. Uno es el de un sacerdote que todavía lleva la sotana negra. Se la pusieron para el juicio, aunque dejaron de usarla hace unos años, cuando empezó la gue­rra de las sectas.  75

43.- Dos o tres meses, demasiado poco para saber si era o no un No Bebé.  77

            Vemos  el estrese que la sociedad pone en los bebes. En nuestro mundo las mujeres esparan que pasa por lo menos tres meses para sentir que no hay el riesgo de perder el bebe. Esta cita muestra como esta paranoia es más exagerada en Gilead. De nuevo vemos la tendencia  de esta sociedad de crear varias categorías y divisiones hasta por los bebes.

44.- Serena Joy, qué nombre tan estúpido… Entonces ya no cantaba, hacía discursos. Y lo hacía bien. Hablaba de lo sagrado que era el hogar, y de que las mujeres debían quedarse en casa. Ella no lo hacía, pero sí lo decía, y justificaba este fallo suyo argumentando que era un sacrificio que hacía por el bien de todos. 79

            En solamente pensar que el nombre de Serena Joy es estúpido el lector ve como Defred no tiene nada de respecta para La Esposa; el descontento que tiene hacia ella. Serena pide el quedarse en la casa pero ella no lo hace por que es un sacrificio. Vemos la hipocresía de esta sociedad. El lector ve como las mujeres apoyan la que esta pasando en Gilead. Vemos de nuevo que el machismo es solo por cause de los hombres, aquí vemos que también es por causa de la falta de acción por parte de las mujeres; ella aceptan su posición como inferior sin pelea.

            45.- No es de los esposos de quienes tenéis que cuidaros decía Tía Lydia, sino de las Esposas. Siempre debéis tratar de imaginaros lo que sienten. Por supuesto os ofenderán. Es natural. Intentad compadecerlas. Tía Lydia creía que era muy buena compadeciendo a los demás. Intentad apiadaros de ellas. Perdonadlas, porque no saben lo que hacen. Y volvía a mostrar esa temblorosa sonrisa de mendigo, ele­vando la mirada —a través de sus gafas redondas con mon­tura de acero— hacia la parte posterior del aula, como si el cielo raso pintado de verde se abriera y de él bajara Dios, montado en una nube de polvos faciales de color rosa perlados entre los cables y las tuberías. Debéis com­prender que son mujeres fracasadas. Han sido incapa­ces de…  80

            Las criadas tienen que ser fuertes y tener simpatía por las mujeres que no pueden tener hijos (que son no mujeres y fracasadas). Ellas tienen que entender todas sus acciones, malas o buenas. Tienen que  “Perdonadlas, porque no saben lo que hacen.” Esto es un extracto de la biblia. Es lo que dice  Jesús  a Dios el momento que la gente lo esta crucificando. El gobierno usa  la religión (aunque en un contexto muy diferente) para controlar las emociones de los ciudadanos.

46.- Doy la vuelta hasta la puerta trasera, la abro, entro y dejo el cesto en la mesa de la cocina. La mesa ha sido fregada para quitar la harina; el pan del día, recién horneado, se está enfriando en la rejilla. La cocina huele a levadura, un olor impregnado de nostalgia. Me recuerda otras cocinas, cocinas que fueron mías. Huele a madre, aunque mi madre no hacia pan. Huele a mí, hace tiempo, cuando yo era madre.

Es un olor traicionero y sé que debo ignorarlo. 81

El olor, de levadura, le lleva al pasado, a un tiempo cuando todavía era una madre y una persona libre. El olfato es tan poderoso que Defred no consigue dejar de ignorar la regla de no pensar en el pasado, la conexión es demasiado fuerte. Defred describe el olor como uno que es peligroso y que la va a traicionar, le cause dolor. Pero este dolor viene de la falta de poder volver al pasado a un tiempo cuando era feliz. Ella decide ignorar el olor y el dolor y, posiblemente, su esperanza.

47.- Veo a alguien de pie en el pasillo, cerca de la habitación donde me alojo. El pasillo está oscuro; pero veo a un hom­bre, de espaldas a mí. Está mirando el interior, y su silueta queda oscurecida contra la luz que sale de la habitación. Ahora lo veo: es el Comandante, se supone que no debe estar aquí. 84

            Descubrimos que es prohibido que el Comandante vista a la criada por el día y por eso lo haga durante la noche. La criada dice “se supone que no debe estar aquí.” Vemos como las reglas son estrictas hasta el punto que controlen el Comandante.

CAPÍTULO 10

49.- Las mujeres solían dar el espectáculo. Se untaban con aceite como si fueran un trozo de carne para el asador, e iban por la calle enseñando la espalda Y los hombros, y las piernas, porque ni siquiera llevaban medias; no me extraña que ocurrieran esas cosas. Cosas era la palabra que usaba cuando lo que ocurría era demasiado desagradable, obsceno u horrible para ser pronunciado por sus labios. Para ella, una vida venturosa era la que evitaba las cosas, la que excluía las cosas. Semejantes cosas no les ocurren a las mujeres decentes.  94 – 95

            Defred describe como las mujeres usaban bikini en la playa, como eran unas mujeres indecentes. Defred ya se ha vuelto parte de la sociedad de Gilead, parte de su mentalidad, ella esta de acuerdo con todo lo que ellos dicen no es correcto.

50.- Nada cambia instantáneamente: en una bañera en la que el agua se calienta poco a poco, uno podría morir hervido antes de darse cuenta. Por supuesto, en los periódicos aparecían noticias: cadáveres en las zanjas o en el bosque, mujeres asesinadas a palos o mutiladas, mancilladas, solían decir; pero eran noticias sobre otras mujeres, y los hombres que hacían semejantes cosas eran otros hombres.  97

            Defred crea una imagen de como la sociedad de Gilead cambió poco a poco, como poco a poco nadie se realizó que la agua (algo normalmente puro) estaba hirviendo y quemando a todos. La imagen de la muerte muestra como la sociedad cambió de una situación buena a una situación mala. El gobierno trata de manipular las mentes de los ciudadanos. Los periódicos muestran noticias de hombres haciendo cosas malas a otras mujeres.  Por eso las mujeres deben estar agradecidas al gobierno, por que no son esas “otras” mujeres, las protege de ese mal.

CAPITULO 11

51.- —Yo podría ayudarte —dice, susurra.
— ¿Qué? —pregunto.
—Chsss —me advierte—. Podría ayudarte. He ayudado a otras.
— ¿Ayudarme? —le digo, en voz tan baja como la suya—. ¿Cómo? —¿Sabe algo, ha visto a Luke, lo ha en­contrado, puede traerlo?
— ¿Cómo te parece? —pregunta, todavía en un susurro. ¿Es su mano la que se desliza por mi pierna? Se está quitando el guante—. La puerta está cerrada con llave. Nadie puede entrar. Ninguno de ellos sabría jamás que no es suyo.
Levanta la lámina. La parte más baja de su cara está cubierta por la reglamentaria mascarilla blanca de gasa. Un par de ojos pardos, una nariz, y una cabeza de pelo castaño. Tiene la mano entre mis piernas.
—La mayoría de esos tíos ya no pueden hacerlo —me explica—. O son estériles.
Casi jadeo: ha pronunciado la palabra prohibida: esté­ril. Ya no existe nada semejante a un hombre estéril, al menos oficialmente. Sólo hay mujeres fértiles y mujeres estériles, eso dice la ley.
—Montones de mujeres lo hacen —prosigue—. Tú quie­res un bebé, ¿verdad?
—Sí —admito. Es verdad, y no pregunto la razón por­que ya la conozco. Dame hijos, o me moriré. Esta frase tiene más de un sentido. 103 – 104

            Vemos el momento cuando el doctor le ofrece a Defred tener relaciones con él para que consiga quedarse embarazada. Esto está prohibido pero el doctor dice que no le importa a  romper las reglas por que quiere satisfacer su necesidad sexual. Buscando una manera de manipular a la criada, la asuste en preguntar si ella quiere tener un hijo o no? Defred se siente a traída. Ella necesita quedarse embarazada,  por que si no muere.

CAPÍTULO 12

52.- El baño es un requisito, pero también un lujo. El sim­ple hecho de quitarme la toca blanca y el velo, el simple hecho de tocar otra vez mi propio pelo, es un lujo. Tengo el pelo largo y descuidado. Debemos llevarlo largo, pero cubierto. 107

            Vemos de nuevo la supresión que las criadas sienten en hacer algo tan simple como bañarse es algo especial. Vemos la tristeza de las vidas de las criadas.

53.- Mi desnudez me resulta extraña. Mi cuerpo parece an­ticuado. ¿De verdad me ponía bañador para ir a la playa? Lo hacia, sin reparar en ello, entre los hombres, sin im­portarme que mis piernas, mis brazos, mis muslos y mi espalda quedaran al descubierto y alguien los viera. Ver­gonzoso, impúdico. Evito mirar mi cuerpo, no tanto porque sea algo vergonzoso o impúdico, sino porque no quiero verlo. No quiero mirar algo que me determina tan abso­lutamente. 108

54.- Sigo tendida, con el agua chocando suavemente contra mi cuerpo, junto a un cajón abierto que no existe, y pienso en una niña que no murió cuando tenía cinco años; que aún existe, espero, aunque no para mí. ¿Existo yo para ella? ¿Soy una imagen en tinieblas en lo más recóndito de su mente? 110

            Mientras Defred se siente relajada por causa de su baño, se queda pensando en su hija. Ella cree que no ha muerte. Se pregunta si su hija piensa en su madre verdadera. Cualquier madre en esta situación se preguntaría esto. Defred jamás consigue escapar de sus pensamientos aun le dañan.

55.- Cora me trae la cena en una bandeja cubierta. Antes de entrar golpea la puerta. Me cae bien ese detalle. Significa que piensa que me corresponde algo de lo que solíamos llamar intimidad. 112

            Este símbolo muestra el sentido de intimidad en la vida. Muestra cómo la habitación es su propio cuarto que ella tiene el derecho a la intimidad. Es un detalle pequeño pero son detalles así que le da felicidad y esperanza a Defred.

CAPÍTULO 13

56.- Se suponía que estos cuadros eran eróticos, y a mí me lo parecían en aquellos tiempos; pero ahora comprendo cuál era su ver­dadero significado: mostraban una alegría interrumpida, una espera, objetos que no se usaban. Eran cuadros que representaban el aburrimiento. 117

            El arte es algo individual y muy personal. Depende mucho en la personalidad y la situación de una persona. Es por eso que Defred piense que ese arte es aburrido. En Gilead el erótico no tiene el mismo significado.

57.- Lo extraño es que necesitábamos descansar. Casi todas nos íbamos a dormir. Estábamos cansadas la mayor parte del tiempo. Supongo que nos daban algún tipo de pastillas, o drogas, que las ponían en la comida para mantenernos tranquilas. O tal vez no. 119

            En lo raros momentos que Defred tiene la libertad para reflexionar ella usa este tiempo para pensar como es que ella misma que tiene la razón y las ganas de descansar. Aunque no hace mucho trabajo práctico es vital que ella mantenga su tranquilidad y controle (como un animal- es así como la sociedad la trata). De una manera, ella consigue hacer esto discretamente.

58.- Este lavabo era para los chicos. Aquí también han reem­plazado los espejos por rectángulos de metal gris opaco, pero los urinarios aún están, contra una de las paredes, y el esmalte blanco está manchado de amarillo. Extraña­mente, parecen ataúdes de bebés. Vuelvo a asombrarme por la desnudez que caracteriza la vida de los hombres: las duchas abiertas, el cuerpo expuesto a las miradas y las comparaciones, las partes íntimas expuestas en público. ¿Para qué? ¿Tiene algún propósito tranquilizador? La os­tentación de un distintivo común a todos ellos, que les hace pensar que todo está en orden, que están donde deben es­tar. ¿Por qué las mujeres no necesitan demostrarse mutua­mente que son mujeres? Cierta manera de desabrocharse, de abrir la entrepierna despreocupadamente. Una actitud Perruna. 123

59.- Todos los meses espero la sangre con temor, porque si aparece representa un fracaso. Otra vez he fracasado en el intento de satisfacer las expecta­tivas de los demás, que se han convertido en las mías.
Solía pensar en mi cuerpo como en un instrumento de placer, o como en un medio de transporte, o un utensilio para la ejecución de mi voluntad. Podía usarlo para co­rrer, apretar botones de un tipo u otro, y hacer que las cosas ocurrieran. Existían límites, pero sin embargo mi cuerpo era ágil, suelto, sólido, formaba una unidad con­migo.
Ahora el cuerpo se las arregla por sí mismo de un modo diferente. 5oy una nube solidificada alrededor de un obje­to central, en forma de pera, que es patente y más real que yo y brilla en toda su rojez dentro de su envoltura translúcida. En el interior hay un espacio inmenso, oscuro y curvo como el cielo nocturno, pero rojo en lugar de ne­gro. Minadas de luces diminutas brillan, centellean y titi­lan en su interior. Todos los meses aparece una luna gi­gantesca, redonda y profunda como un presagio. Culmina, se detiene, continúa y se oculta de la vista, y siento que la desesperación se apodera de mí como un hambre voraz. Sentir ese vacío una y otra vez. Oigo mi corazón, ola tras ola, salada y roja, incesantemente, marcando el tiempo. 124-125

CAPÍTULO 14

60.- Esto es lo bueno de estas veladas, las veladas de la Ceremonia: que me permiten escuchar las noticias… Tal como son las cosas, ¿quién sabe si algo de esto es verdad? Podrían ser fragmentos antiguos, o una falsifica­ción. Pero de todos modos las escucho, con la esperanza de poder leer entre líneas. Ahora, una noticia —sea la que fuere— es mejor que ninguna. 136

            Defred quiere que no importe si las noticias no sean ciertas, por lo menos ella pueda tener la libertad de verlas y oírlas. No importa que sea algo vacío, en este momento ella esta satisfecho.

61.- Ahora aparece el consejero. Su actitud es amable, pa­ternal, nos mira fijamente desde la pantalla; tiene la piel bronceada, el pelo blanco y ojos de mirada sincera, rodea­dos de sabias arrugas: la imagen ideal que todos tenemos de un abuelo. Su ecuánime sonrisa da a entender que lo que nos dice es por nuestro propio bien. Las cosas se pon­drán bien muy pronto. Os lo prometo. Tendremos paz. Debéis creerlo. Ahora debéis ir a dormir, como niños buenos.
Nos dice lo que ansiamos oír. Y es muy convincente.
Lucho contra él. Me digo a mí misma que es como una vieja estrella de cine, con dentadura postiza y cara de ficción. Al mismo tiempo, ejerce sobre mí cierta influencia, como si me hipnotizara. Si fuera verdad, si pudiera creerle…  137

            El gobierno quiere controlar todo. Usando la televisión pueden controlar las noticias y la realidad de las personas (como la realidad de la guerra). La disculpa para entrar en guerra puede ser una mentira pero la usan como una manera de obligar a la gente a escuchar y obedecer. Alimentan falsas esperanzas para mantener el orden y evitar una revolución contra el gobierno.

CAPÍTULO 15

62.- La Biblia está guarda­da bajo llave, como hacía mucha gente en otros tiempos con el té para que los sirvientes no lo robaran. Es una estratagema absurda: ¿quién sabe qué haríamos con ella Si alguna vez le pusiéramos las manos encima?  144

            Antes, los clérigos escondían la Biblia porque la información que contenía podría acabar con el poder que ellos tenían. El gobierno hace lo mismo. La biblia solo es leída a hombres en poder (los que tienen la misma interpretación de la Biblia como el gobierno). Atwood esta comentado en el método secreto que la religión usa para controlar los demás.

63.- Un hombre observado por varias mujeres. Debe de sentir algo muy extraño. Ellas observándolo todo el tiempo y pre­guntándose ¿y ahora qué hará? Retrocediendo cada vez que él se mueve, incluso aunque sea un movimiento tan inofensivo como estirarse para coger un cenicero. Juzgán­dolo, pensando: no puede hacerlo, no servirá, tendrá que servir, y haciendo esta última afirmación como si él fuera una prenda de vestir pasada de moda o de mala calidad que de todos modos hay que ponerse porque no hay nin­guna otra cosa.

Ellas se lo ponen, se lo prueban, mientras él, a su vez, se las pone como quien se pone un calcetín, se las calza en su propio apéndice, su sensible pulgar de repuesto, su ten­táculo, su acechante ojo de babosa que sobresale, se ex­pande, retrocede y se repliega sobre sí mismo cuando lo tocan incorrectamente y vuelve a crecer agrandándose un poco en la punta, avanzando como si se internara en el follaje, dentro de ellas, ávido de visiones. Alcanzar la visión de este modo, mediante este viaje en la oscuridad que está compuesta de mujeres, de una mujer que puede ver en la oscuridad mientras él se encorva ciegamente hacia de­lante.  145 – 146

64.- Él tiene algo que nosotros no tenemos, tiene la palabra. Cómo la malgastá­bamos en otros tiempos. 147

            Vemos como el Comandante tiene la palabra (y el poder) como los sacerdotes poseen la palabra y la divulgan. Ella dice que antes malgastaban esta palabra. Esto quiere decir que el Comandante tiene una nueva interpretación de la Biblia y busca una manera de expresarla al público.

65.- Durante el almuerzo eran las bienaventuranzas. Bienaven­turado esto, bienaventurado aquello. Ponían un disco, can­tado por un hombre. Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos será el reino de los cielos. Bienaven­turados los dóciles. Bienaventurados los silenciosos. Sabía que ellos se lo inventaban, que no era así, y también que omitían palabras, pero no había manera de comprobarlo. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán con­solados. 147

            El gobierno quiere mucho controlar todo los ciudadanos de Gilead. El estado sabe que la una manera de hacer esto es expresar su interpretación de la Biblia.

CAPÍTULO 16

66.- Detrás de mí, junto al cabezal de la cama, está Serena Joy, estirada y preparada. Tiene las piernas abiertas, y entre éstas me encuentro yo, con la cabeza apoyada en su vientre, la base de mi cráneo sobre su pubis, y sus muslos flanqueando mi cuerpo. Ella también está completamente vestida.Tengo los brazos levantados; ella me sujeta las dos ma­nos con las suyas. Se supone que esto significa que somos una misma carne y un mismo ser. Pero el verdadero sen­tido es que ella controla el proceso y el producto de éste, si es que existe alguno. Los anillos de su mano izquierda se clavan en mis dedos, cosa que podría ser una vengan­za, O no.
Tengo la falda roja levantada, pero sólo hasta la cin­tura. Debajo de ésta, el Comandante está follando. Lo que está follando es la parte inferior de mi cuerpo. No digo haciendo el amor, porque no es lo que hace. Copular tam­poco sería una expresión adecuada, porque supone la par­ticipación de dos personas, y aquí sólo hay una implicada. Pero tampoco es una violación: no ocurre nada que yo no haya aceptado. No había muchas posibilidades, pero había algunas, y ésta es la que yo elegí… Serena Joy me aprieta las manos como si fuera a ella —y no a mí— a quien están follando, como si sintiera placer o dolor, y el Comandante sigue follando con un ritmo regular, como sí marcara el paso, como un grifo que gotea sin parar. 153 – 154

            Las relaciones sexuales entre Defred y el Comandante, son la en presencia de la esposa. Pero esto es algo muy doloroso para ella. Es algo muy incomodo para los tres. Todos quieren sentir mejor y no tener malentendidos entre el Comandante y la Esposa. Después, la Esposa se siente más segura que es proceso puro negocios.

67.- ¿Para cuál de las dos es peor, para ella o para mí? 157

            Defred se pregunta quien sufre más: la Esposa del Comandante o ella misma. Muchas cosas dependen de ella y por eso ella siente mucha presión encima de ella (y encima de su vida). Pero la pobre Serena (la Esposa) se siente como una no mujer, una mujer fracasada porque necesita que una Criada tenga su bebe. Por eso, ella siente mucha vergüenza. Las dos viven vidas muy difíciles; son mujeres en un mundo que, esencialmente, odia las mujeres.

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